martes, 12 de junio de 2012

oro midas!


Midas en la mitología Griega fue un rey que gobernaba el país de Frigia, quien poseía una gran fortuna, vivía en un castillo con un hermoso jardín de rosas. El tenia una hija a la que amaba profundamente de nombreZoe.
Lo que lo hacia mas feliz era la posesión de oro, todos los días contaba sus monedas de oro por diversión. Un día el dios de la celebración Dionisio llego a Frigia, el estaba acompañado por Silenio (dios menor de la embriaguez), por su largo camino estos estaban muy cansados y se quedaron dormidos en el jardín de rosas, el rey Midas los reconoce y los invita a pasar unos días en su palacio.
El dios Dionisio agradecido por su gentileza le dijo que le cumpliria cualquier deseo, a lo cual Midas respondió “deseo que todo lo que toque se convierta en oro”. Dionisio le considio su deseo.
A la mañana siguiente el rey Midas se despertó entusiasmado para comprobar si su deseo se había vuelto realidad. Extendió sus brazos tocando una mesita que de inmediato se transformo en oro. Corrió por todo su palacio tocando todos los objetos que tenia a su paso, Midas esta muy feliz.
Pero al momento de desayunar no podía comer o beber ya que todo se transforma en oro, el empezó a llorar, su hija al escucharlo se acercó a consolarlo y al momento de abrazarlo se convirtió en oro.
El desesperado le pidió al dios Dionisio que le quitara el poder de transformar todo en oro.
Dionisio conmovido le dijo que la única forma de revertirlo era si el se lavaba las manos en el rió Pactulo. Al momento que lo hacia se percato que una infinidad de pepitas de oro se acumulaban en el rió, después tomo una garrafa que lleno de agua y la vertió sobre su hija la cual volvió a la normalidad.
El rey Midas para celebrar que su hija estaba bien regalo todas sus posesiones materiales y fue a vivir a una cabaña junto a su hija y sus rosas, sintiéndose muy feliz por el tesoro que tenia que era el amor de su hija

lunes, 28 de mayo de 2012

Adiós, fantasía mía!

Adiós, fantasía mía!

¡Adiós, Fantasía mía!
¡Adiós, querida compañera, amor mío!
Me voy, no sé adónde
ni hacia qué azares, ni sé si te volveré a ver jamás.
¡Adiós, pues, Fantasía mía!

Déjame mirar atrás por última vez.
Siento en mí el leve y menguante tic tac del reloj.
Muerte, noche, y pronto se detendrá el latir de mi corazón.

Durante mucho tiempo hemos vivido, gozado, y acariciado juntos,
                                                                                        en deliquio.
Ahora hemos de separarnos. ¡Adiós, Fantasía mía!

Pero no nos apresuremos.
Largo tiempo, ciertamente, hemos vivido, dormido, nos hemos
                                                              mezclado el uno con el otro.
Si morimos, pues, moriremos juntos (sí, continuaremos
                                                                                  siendo uno),
si vamos a algún sitio, iremos juntos a afrontar lo que ocurra:
quizás seremos más libres y alegres, y aprenderemos algo,
quizás me estés ya guiando hacia las verdaderas canciones,
                                                                              (¿quién lo sabe?),
quizás eres tú el mortal pomo de la puerta que deshace, gira...
Finalmente, pues, te digo:
                             
                              ADIÓS! ¡SALUD, FANTASÍA MÍA!

Ida y vuelta, de Gamoneda



IDA Y VUELTA

Has cruzado despacio la ciudad.
Por una vez, tú no vas a trabajar,
ni a comprar una medicina,
ni a entregar una carta:
has salido a la calle para estar en la noche.

Tienes suerte esta vez;
has sabido, esta vez, que se puede vivir
y sentir reunidas tu existencia y la noche,
y que es justo y es bello y es real respirar
en esta libertad oscura hasta las estrellas.

Y, de pronto,
has pensado en tu especia y en tu privación
y en que, todos los días de la vida,
los que no aman la noche nos ocultan
esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo.

Es entonces
cuando, más que en la noche, tú vives en la cólera
y en el amor también. Y te detienes.

Desandas la ciudad y te reúnes
a otra profundidad también oscura.

ANTONIO GAMONEDA

luna

QUIÉN SABE SI LA LUNA

Quién sabe si la luna
no es un globo, que viene de una hermosa ciudad
en el cielo, lleno de gente linda
Y si tú y yo pudieramos entrar en él, si ellos
nos admitieran a mí y a ti en su globo
entonces
ascenderíamos con toda esa gente linda
más alto que las casas, los campanarios y las nubes
Y bogaríamos y bogaríamos lejos, muy lejos
hacia una hermosa ciudad que nadie ha visitado jamás,
donde siempre es Primavera
y todo el mundo está enamorado
y las flores se cortan ellas mismas.

E. E. CUMMINGS

quien va alli


20

¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¿quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?

Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como me da la gana.

¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?

Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.

Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
Y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.

Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los 
cuales se levanta mi casa.)

Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré... 
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

WALT WHITMAN

conosco tu esencia, se de lo que estas hecha mi clau por eso no me enojo contigo jamas, aunque seas una cojuda claro esta jajaja

COLOFON

Luz...
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.
LEON FELIPE